OTRO TEMA PARA EL AULA DE CULTURA
ESPAÑA, CATALUÑA, SEPARATISMO.
Empieza Perico enviándonos desde Asturias su aportación...
"Son cinco minutos de interesante lectura, pero sobre todo un torrente de sentido común."
¿Qué es España?
Esto lo dice un asturiano.
Nací en Asturias,
por la gracia de Dios. Mi lengua materna es el asturiano (o, como lo denominan
los listos y los finos, el “bable”). En mi aldea, los únicos que hablaban
español cuando yo era pequeño, allá por los años 70 del siglo pasado, eran el
cura y el maestro. Los del pueblo “hablábamos mal” o “no sabíamos hablar” o,
simplemente, éramos aldeanos y hablábamos como tales. Los asturianos nos
avergonzábamos de nuestra propia lengua y algunos todavía se avergonzarán hoy.
Allá ellos. Yo me siento tremendamente orgulloso de ser asturiano y de hablar
asturiano siempre que tengo ocasión; o sea, cuando estoy con asturianos y sé
que me van a entender. No se me ocurre hablar asturiano con murcianos o con
castellanos, porque sería una ridícula falta de educación y de sentido común.
Eso es lo que
falta en esto de las lenguas: sentido común. Porque el sentido común se pierde
cuando las ideologías se entrometen y empiezan a utilizar las cuestiones
lingüísticas como arma política para dividir a las personas y establecer
“hechos diferenciales” que consisten, básicamente, en exaltar las bondades de
tu historia, tu cultura y tu lengua para despreciar al vecino y ahondar en lo
que nos separa. “Nosotros bebemos sidra y jugamos a los bolos. En cambio, a los
vecinos (esos bárbaros) les gusta el vino y juegan a la petanca…¡Qué distintos
somos! ¡Dios nos libre de Castilla!”. Así razonan los fanáticos nacionalistas,
sean asturianos, vascos, catalanes o uzbecos. Separar, dividir, insultar,
manipular la historia… Como si amar tu tierra y tu lengua fuera incompatible
con el amor al resto de las lenguas y culturas de las tierras de España. Yo amo
a Asturias y al asturiano, porque esa es mi tierra y esa es la lengua que
aprendí a hablar en mi casa. Pero amo con la misma pasión a España y al
español. Amo la Hispanidad, amo las Españas y amo la lengua de Cervantes. Mi forma de ser español es siendo
asturiano.
Porque ser español es mucho más que tener un pasaporte. España es mucho más que sus territorios peninsulares, insulares y norteafricanos; mucho más que sus cuarenta y siete millones de habitantes.
Porque ser español es mucho más que tener un pasaporte. España es mucho más que sus territorios peninsulares, insulares y norteafricanos; mucho más que sus cuarenta y siete millones de habitantes.
España es el
Cantar de Mio Cid. Ser español es recordar a doña Jimena en el Monasterio de
San Pedro de Cardeña, defender el honor de doña Elvira y doña Sol contra los
traidores y cobardes Infantes de Carrión y combatir junto a Minaya Alvar Fáñez
y Martín Antolínez, el burgalés de pro.
España es Gonzalo
de Berceo y sus Milagros de Nuestra Señora y"el monasterio de San Millán
de la Cogolla y el de Santo Domingo de Silos; Ser español es cortejar con el
Marqués de Santillana a aquella “moza tan fermosa” que era “la vaquera de la
Finojosa”. O ir en busca de amores con el Arcipreste de Hita y la vieja
Trotaconventos.
Ser español es
mirarle a la cara sin miedo a la Muerte, como Jorge Manrique, con el aplomo y
la resignación cristiana del Maestre don Rodrigo, “porque querer hombre vivir,
cuando Dios quiere que muera, es locura”. Pero ser español también es compartir
y disfrutar de un vaso de buen vino con la vieja Celestina y sus pupilas en una
tasca de mala reputación.
España son las
Églogas de Garcilaso de la Vega y su Soneto XXIII, el Cántico Espiritual de
Juan de la Cruz y las andanzas y miserias de Lázaro de Tormes. España es la Oda
a la vida retirada de fray Luís de León, los Ejercicios Espirituales de Ignacio
de Loyola y la vida del Buscón de Quevedo. España son las soledades de
Góngora y es cabalgar con don Quijote y Sancho Panza para desfacer entuertos y
combatir malandrines y encantadores. Español es Peribañez y Fuenteovejuna y
Olmedo (“que de noche lo mataron al caballero, la gala de Medina, la flor de
Olmedo”). España es Segismundo (“¡Ay mísero de mí, ay infelice!”) y el burlador
de Sevilla y el Estudiante de Salamanca y el don Juan de Zorrilla.
España es
Cadalso, Feijoo y Jovellanos. España son las rimas de Bécquer y las orillas del
Sar de Rosalía y el don Juan Tenorio de Zorrilla. España es un canto a la
libertad como la canción del pirata de Espronceda y es el dolor de Larra.
España es la Benina de Galdós y la Ana Ozores de Clarín y la Pepita Jiménez de
Valera.
España es la
agonía de Unamuno, la elegancia refinada de la princesa triste de la Sonatina
de Rubén Darío y el sufrimiento y el espanto de Lo Fatal. España es el
esperpento de Max Estrella y Valle-Inclán y son los Campos de Castilla de
Antonio Machado. España es Andrés Hurtado y Zalacaín el Aventurero. España es la
San Sebastián de Edad Prohibida de Torcuato Luca de Tena y la Asturias de
Armando Palacio Valdés y su Aldea Perdida. España es el Macondo de los Cien
años de soledad de Márquez y es La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa.
España es también el México de Carlos Fuertes y la Cuba de José Martí y es el
Chile de Pablo Neruda y la Nicaragua de Rubén Darío. España es la Pampa del
gaucho Martín Fierro y es el Inca Garcilaso de la Vega y es un poema de amor de
sor Juan Inés de la Cruz y es el Facundo de Domingo Sarmiento. España es la
Comala de Pedro Páramo y es el nuevo mundo de Bernal Díaz del Castillo. España
es un cuento de Borges o un relato de Cortázar.
España es un
retrato de Velázquez, una pesadilla de Goya en su Quinta del Sordo y un
arlequín de Picasso; España es una mujer asomada a una ventana contemplada por
Dalí y un mural colorista de Miró. España es Gaudí y Tapies y Antonio López; es
churrigueresco y herreriano, románico y gótico. España es el Museo del Prado y
la Catedral de Burgos y la de Zamora y la de León y la de Oviedo y la de Palma
de Mallorca y la de Palencia y la de Córdoba y la de Murcia y la Alhambra de
Granada…
España tiene
ritmo de pasodoble y de ranchera, de merengue y salsa, de muñeira, jota y
sevillana. España es una sardana y una danza vasca. España suena a gaita y a
guitarra flamenca y a mariachi mexicano y a música andina. España es Albéniz y
Falla.
España es La
Colmena de Cela y Cinco noches con Mario de Miguel Delibes; es Lauro Olmo y la
historia de una escalera de Buero Vallejo. España es la poesía de Miguel
Hernández y Celaya. España es Lorca, Aleixandre y Dámaso Alonso. España es la
Razón de amor de Salina y el Ciprés de Silos de Gerardo Diego y la Meseta de
Guillén.
España es la
Plaza Mayor y la Universidad de Salamanca y la Plaza del Obradoiro y el Pórtico
de la Gloria de Santiago de Compostela y la Sagrada Familia de Barcelona.
España es Segovia y su Acueducto Romano y Ávila y sus murallas. España es el
Monasterio del Escorial y la imaginería de Salzillo y de Gregorio Fernández y
de Alonso Cano. España es Chillida y Gargallo, la luz de Sorolla y un paisaje
de Zuloaga.
Español de
España, español de América, español universal. España es su historia, su
lengua, su literatura, su arte, sus acentos variados, su mestizaje y su fe. Ser
español es un modo de crecer, una manera de entender el mundo, una forma de
rezar, de disfrutar, de sufrir y hasta de morir. Por eso los que odian a España
lo primero que hacen es prohibir el español en las escuelas.
Que la Cordialidad y la
Generosidad estén siempre con nosotros.
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Nuestro “cata torbellino” se apunta al debate, sin duda su
opinión será de un peso de kilotones…
Acepto el reto de conversar y debatir sobre
cualquier cosa y especialmente sobre el tema referente a Cataluña, que es donde
vivo y donde he tenido ocasión de ejercer la profesión de político durante casi
30 años, os aseguro que tengo cosas a decir.
Efectivamente me angustia profundamente la
imagen que está dando mi pequeño país, pero, aunque no estoy en absoluto de
acuerdo con el proceso que buena parte de la política actual ha emprendido, la
responsabilidad de esas decisiones no solo está en el territorio catalán, la
imagen de mesas petitorias, a estilo del viejo DOMUND, recogiendo firmas en
contra del estatuto que había promovido el gobierno de Pasqual Maragall, con el
único objetivo de obtener un puñado de votos, me atormenta en gran manera.
Estatuto que, por cierto, pasó todos y cada uno de los trámites que la vieja
constitución española requiere, hasta llegar a la firma del Jefe del Estado,
previo referéndum. Después, con la sentencia del tribunal constitucional,
incomprensiblemente no se hizo nada, ... sobrevino la crisis.
En fin, me he perdido algunas
consideraciones anteriores al correo de Luis, pero eso no hace mas que
generarme un mayor interés en reencontrarnos.
Un fuerte abrazo, Pep.
También Manolo pide paso….
Querido amigo Pep,
creo que debemos empezar, tú y yo, por darle las gracias a Luis, pues gracias a
él nos hemos enterado, siquiera sea parcialmente, de lo que se viene
"cociendo" entre algunos de los que estuvimos en Córdoba el año
pasado. Yo estoy dispuesto a entrar en el guiso...si se me incluye entre los
comensales desde ahora en adelante. Por ahora sólo dos cosas, pues acabo de
leer el correo y la hora no da para más (son las cero horas veinte minutos del
día 8 de noviembre): 1º) la lista hay que depurarla: por ejemplo, Francisco
Javier …… no pertenece ya a la plantilla de la U. Loyola; 2º Algunos
intelectuales de Cataluña si se han pronunciado en relación con el proceso
separatista, la mayoría de los que yo tengo conocimiento a favor del mismo: sus
razones tendrán. Quién no ha dicho "ni mu" ,hasta donde llega mi
información sobre el tema, es la Iglesia de Cataluña y creo que no tiene razón
alguna (al menos que yo entienda) para permanecer en silencio.
Un abrazo
Un abrazo
También José Juan, nuestro cura, se
incorpora…
Saludos amigos todos
Hola Manolo
Sí que hubo una declaración colectiva
"templada" de los obispos catalanes llamando "al diálogo y a la
prudencia". Me llamó la atención. Fue bien recibida en los medios de
Iglesia.
A "El País" y a "La
Vanguardia" les gustó (no sé del todo si eso es bueno o malo!).
Adjunto una referencia de prensa, de La
Vanguardia, no encuentro el documento original.
Por cierto estoy en Loyola cerca de las
"raíces jesuíticas", espero que sea para bien. En todo caso, se me
ocurría estos días que el mundo es muy grande y hay problemas mucho más
gordos que nuestras batallas domésticas... Podemos ser diversos y querernos.
Un abrazo con afecto a todos,
Jose Juan Romero Rodríguez S.J.
Profesor Emérito.
UNIVERSIDAD
LOYOLA ANDALUCÍA
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